Historia del Cine
Grandes Directores de los Años 30

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JOHN FORD

Considerado uno de los “tres grandes” del cine norteamericano de anteguerra junto a Frank Cappra y William Wyler. Fue un autor especialista en Westerns que, en los años 30, comenzó a especializarse en otros géneros. En la etapa de cine destacan las siguientes películas: Tragedia submarina (1930); La patrulla perdida (1934), en la que tres unidades inglesas son acosadas en el desierto por los árabes, sin que estos aparezcan jamás(salvo en las últimas escenas) para potenciar la agobiante angustia del cerco; y El delator (1935), que transcurre en doce horas y también representa una atmósfera agobiante.

La concentración dramática y la opresión ambiental de estos dramas fatalistas se relajó en La Diligencia (1939), repleta de escenarios exteriores rodados en México, en la que el espectador asistía a la aventura de un heterogéneo grupo de individuos unidos por el destino en el interior de una diligencia. En esta ocasión, Ford introducía la sicología como factor dramático determinante en el western, género preocupado únicamente hasta entonces por la pura dinámica física.

Después Ford realizó en Las uvas de la ira (1940) uno de los títulos más vigorosos del cine social americano. En este film asistimos a la odisea de la familia campesina que recorre en un viejo camión las carreteras del país. En Hombres intrépidos (1940) utiliza escenarios interiores. Condensa cuatro piezas dramáticas cortas de ambiente marinero, en la que estos sufren mil contratiempos y penalidades en el interior de un barco cargado de municiones. El drama nace, otra vez, del hermético mundo cerrado característico de Ford.

Sus obras están caracterizadas por una gran fluidez narrativa y un gran dominio del lenguaje cinematográfico. Sus guiones durante los años 30 y la mitad de los 40 fueron elaborados por el guionista Dudley Nichols. Cabe destacar su influencia del cine europeo, sobre todo del Kammerspielfilm.

FRANK CAPRA

Trabaja con la Columbia. Le colgaron la etiqueta de director de películas cómicas. Mediante este género, Capra pretende resaltar la bondad humana, el triunfo sobre las dificultades, optimismo ante la vida, etc. Se da una característica típicamente americana: la importancia de la lucha individual ante la sociedad. En la filosofía social de Capra, sólo es infeliz el que quiere, porque la sociedad americana está abierta a todos. Junto a su guionista Robert Riskin, los dos se convirtieron en los adalides del “optimismo crítico”, como se ve en Sucedió en una noche (1934), en la que vemos cómo un periodista poco afortunado (Clark Gable) puede ascender a la cúspide social gracia a su matrimonio con la hija de un multimillonario. En El secreto de vivir (1936) Gary Cooper hace frente a la corrupción y a la injusticia demostrando que todo es posible en la sociedad en la que vive.

En el momento en el que la comedia fue uno de los géneros triunfantes del cine sonoro, la comedia ligera creada por Lubitsch y remozada por Capra es la que se llevará parte del telón. Vive como quieras (1938) fue una de esas películas. Caballero sin espada (1939) es un melodrama que tiene unas ciertas dosis de suspense y tensión, a cargo de James Stewart, representante de la parte más ejemplar de la mayoría silenciosa, que se enfrenta al poder de las finanzas y de la política.

En 1946 fundó la compañía Liberty Films, en la que realizó dos éxitos importantes: ¡Qué bello es vivir!( 1946), fábula social en el límite de los fantástico; y El estado de la unión (1948). Capra continua utilizando los temas que le caracterizan, pero, como en Juan Nadie (1940), la alegría deja paso a la amargura del que se sabe equivocado respecto a su época y ya no reconoce el país que tanto quiso amar.

WILLIAM WYLER

Wyler compartió con John Ford los máximos honores en el cine americano de anteguerra. Aterrizó en Hollywood en 1921. después de realizar una veintena de Westerns para la universal, la empresa fundada por su tío, Carl Laemmle, comenzó a destacar por sus sólidas adaptaciones de novelas y piezas dramáticas como: El abogado (1933), Desengaño (1936), Callejón sin salida (1937), Jezabel (1938), La carta (1940) o La loba (1941).

El fenómeno del cine literario de Wyler se acompaña de un realismo psicológico teñido de un individualismo pesimista.

KING VIDOR

En un momento en el que los géneros se repetían, aunque gozaban de gran rentabilidad, hubo grandes creadores que emergieron por encima de estos. King Vidor otorgó mayoría de edad con su Aleluya(1930), película interpretada íntegramente por actores negros y que trata de captar la esencia del alma negra a través de su folclore musical. Aunque procedía de la avalancha de cine musical, superaba al resto de la producción por su calidad estética y su gran belleza audiovisual.

Más realista es La calle (1931), que transcurre en un barrio humilde de Nueva York, con un catálogo de tipos arrancados de la vida americana: el judío, la mujer ligera, el emigrado italiano, la vieja chismosa... Vidor se caracteriza por tener una visión simple e ingenua del mundo, que a la hora de elaborar problemas complejos, su bagaje le resultará insuficiente. Su inmensa buena fe de socialista utópico y romántico le llevó a formar una cooperativa con actores y técnicos para realizar El pan nuestro de cada día (1934).

Es un autor que tiene grandes obras, pero otras muchas son poco significativas.